Me decía hoy un compañero de manifestación: "Lo peor, no es una paga extra, unos días de convenio o unos puntos menos de poder adquisitivo. Lo peor es que nos han dejado sin nada" Creo que no se puede definir mejor el robo en fraude democrático (absolutamente nada de estas medidas estaban en el programa del PP) al que nos han sometido: derechos de ciudadanía degradados o desaparecidos y una autopista de la crisis hacía la miseria. Hoy hemos sido muchos y mañana, a medida que se desencadenen los efectos de esta tropelía, seremos muchos más.
Rajoy, mañana, dirá eso de que "no hay alternativa entre lo malo y lo peor" y argumentará también que este escenario estaba fuera del sus previsiones. El primer argumento no se sostiene: por cada medida de recorte neoliberal, existen otras alternativas más solidarias, equitativas y sostenibles, como reformas fiscales y financieras, cambios profundos
en el modelo productivo o inversión pública. Del segundo "argumento" sólo me viene a la cabeza una pregunta: ¿Qué es peor, un tonto o un mentiroso?. Lo he escrito varias veces y lo vuelvo a repetir: movilización hasta donde se tenga que llegar y, después, urna.


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